El papel de los profesionales en la educación para la salud

Los bajos niveles de alfabetización sanitaria han sido relacionados de modo sistemático por parte de las investigaciones desarrolladas hasta el presente con una inadecuada comunicación entre médico y paciente. Esta misma falta de adaptación comunicativa del profesional médico y sanitario a las necesidades del paciente y al usuario –necesidades educativas, lingüísticas, culturales, idiomáticas, de género, edad, etc.- incide en un incremento del número de ingresos hospitalarios, en un peor control de las enfermedades (especialmente las enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el asma, el Sida/HIV…), en un menor número de revisiones (ej: revisión ginecológica, dental, cribados…) y en un aumento del índice de morbilidad (enfermedades asociadas) y de mortalidad.

El papel de los profesionales es fundamental a la hora de poder centrar la información sanitaria en el paciente y de asegurar la calidad, seguridad y coste-efectividad de la responsabilidad del uso de los servicios y las prestaciones sanitarias.

La alfabetización sanitaria no es una cuestión individual sino social en la que los profesionales ostentan un papel privilegiado en la transmisión del conocimiento y en la guía y el soporte de los pacientes y usuarios en la puesta en práctica y cumplimiento de las recomendaciones establecidas.

De hecho, la alfabetización en salud se basa en la interacción entre las competencias y habilidades individuales de las personas (pacientes y usuarios) y el nivel de adaptación del propio sistema sanitario y social a las necesidades y los requisitos de alfabetización de la población. Por todo ello, los estudios demuestran que cuanto mejor formado se halle el profesional en esta materia mejor son los resultados en salud y calidad de vida de la población.

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